No todos los matrimonios que llegan a su fin consiguen alcanzar un acuerdo sobre las consecuencias de la ruptura. Cuando los cónyuges no logran consensuar cuestiones como la custodia de los hijos, el uso de la vivienda familiar, las pensiones o la distribución de determinadas cargas económicas, puede ser necesario acudir a un procedimiento de divorcio contencioso.
En este tipo de divorcio, la decisión final sobre las medidas que regularán la situación posterior a la ruptura corresponde al órgano judicial. Cada cónyuge defiende su posición y aporta las pruebas que considera necesarias para fundamentar sus pretensiones.
Esto no significa, sin embargo, que el procedimiento deba convertirse necesariamente en una confrontación permanente. Incluso después de presentada la demanda, las partes pueden alcanzar acuerdos sobre algunas o todas las cuestiones discutidas.
Comprender cómo se desarrolla un divorcio contencioso permite afrontar el procedimiento con expectativas realistas y entender qué decisiones deben adoptarse desde el inicio.
¿Qué es un divorcio contencioso?
El divorcio contencioso es el procedimiento que se utiliza cuando uno de los cónyuges solicita el divorcio sin que exista un acuerdo completo con el otro sobre las medidas que deben regular sus consecuencias.
La falta de acuerdo puede afectar a una única cuestión o a prácticamente todas las medidas derivadas de la ruptura.
Por ejemplo, puede existir consenso sobre el divorcio, pero desacuerdo respecto de:
- La guarda y custodia de los hijos.
- El régimen de visitas.
- La pensión de alimentos.
- El uso de la vivienda familiar.
- El reparto de determinados gastos.
- La pensión compensatoria.
- Las cargas económicas existentes.
En estos casos, el procedimiento permite que ambas partes expongan sus pretensiones y que la autoridad judicial adopte las medidas correspondientes.
El Código Civil establece que el divorcio puede solicitarse a petición de uno solo de los cónyuges. Por tanto, ninguno de ellos puede impedir indefinidamente la disolución del matrimonio por el mero hecho de no estar de acuerdo con divorciarse. Lo que normalmente genera controversia son las medidas que deben regular la situación posterior.
¿Cuándo es necesario acudir a un divorcio contencioso?
El procedimiento contencioso se produce fundamentalmente cuando no es posible alcanzar un acuerdo suficiente para tramitar el divorcio de mutuo acuerdo.
No obstante, conviene distinguir entre dos situaciones.
La primera es aquella en la que uno de los cónyuges se opone a determinadas medidas, pero todavía existe margen para la negociación. En estos casos, puede resultar útil intentar alcanzar acuerdos antes de iniciar el procedimiento judicial o durante su tramitación.
La segunda es aquella en la que las posiciones son claramente incompatibles y resulta necesario solicitar una decisión judicial.
Las situaciones más frecuentes de conflicto suelen estar relacionadas con los hijos y con las consecuencias económicas de la ruptura.
Por ejemplo, pueden existir discrepancias sobre si procede una custodia compartida, cómo deben organizarse los periodos de convivencia, quién debe utilizar temporalmente la vivienda familiar o cuál debe ser la contribución económica de cada progenitor.
También pueden surgir controversias cuando existe una diferencia significativa entre la situación económica de ambos cónyuges o cuando uno de ellos solicita una pensión compensatoria.
La demanda: el inicio del procedimiento
El divorcio contencioso comienza mediante la presentación de una demanda ante el órgano judicial competente.
La demanda no debe limitarse a solicitar el divorcio. Debe concretar las medidas que se pretenden obtener y explicar los motivos por los que se solicita cada una de ellas.
Por ejemplo, si uno de los progenitores solicita la guarda y custodia exclusiva de los hijos, deberá justificar su petición atendiendo a las circunstancias concretas de la familia. Si solicita una pensión de alimentos determinada, deberá aportar información que permita valorar las necesidades de los hijos y la capacidad económica de los progenitores.
La Ley de Enjuiciamiento Civil regula estos procedimientos en los artículos relativos a los procesos matrimoniales y establece que, junto con la demanda, deben aportarse determinados documentos. Entre ellos se encuentran la certificación de inscripción del matrimonio, las certificaciones de nacimiento de los hijos cuando proceda y los documentos en los que se fundamenten las pretensiones. Cuando se solicitan medidas patrimoniales, las partes deben aportar la documentación disponible que permita valorar su situación económica.
Una buena preparación de la demanda resulta especialmente importante porque define, en gran medida, el marco inicial del procedimiento.
¿Qué documentación puede ser necesaria?
La documentación dependerá de las cuestiones discutidas en cada caso.
Como punto de partida, suele ser necesario disponer de:
- Certificación de inscripción del matrimonio.
- Certificaciones de nacimiento de los hijos comunes, cuando existan.
- Documentación relativa al domicilio familiar.
- Información sobre ingresos y actividad profesional.
- Declaraciones tributarias.
- Nóminas o documentación equivalente.
- Certificaciones bancarias.
- Escrituras o títulos de propiedad.
- Documentación sobre préstamos e hipotecas.
Además, pueden ser relevantes otros documentos relacionados con las circunstancias específicas del caso.
Por ejemplo, en un procedimiento en el que se discute una pensión compensatoria puede ser necesario analizar la trayectoria profesional de ambos cónyuges y la situación económica existente durante el matrimonio y tras la ruptura.
Si existe controversia sobre determinadas necesidades de los hijos, puede ser importante acreditar gastos relacionados con educación, vivienda, actividades o tratamientos específicos.
La documentación no debe acumularse sin criterio. Lo relevante es aportar aquellas pruebas que permitan acreditar los hechos y circunstancias que fundamentan las medidas solicitadas.
La contestación a la demanda
Una vez admitida la demanda, el otro cónyuge tiene la oportunidad de contestar y formular su propia posición respecto de las cuestiones planteadas.
No está obligado a aceptar las medidas solicitadas por la parte demandante.
Puede oponerse a ellas y solicitar medidas diferentes.
Por ejemplo, frente a una solicitud de custodia exclusiva, el otro progenitor puede defender la conveniencia de una custodia compartida. Frente a una determinada pensión de alimentos, puede discutir su cuantía o la forma de distribución de determinados gastos.
La contestación es, por tanto, una pieza esencial del procedimiento.
También pueden plantearse determinadas pretensiones mediante reconvención en los supuestos legalmente previstos. La Ley de Enjuiciamiento Civil regula específicamente esta posibilidad dentro de las particularidades de los procesos matrimoniales.
A partir de ese momento queda delimitado el conflicto que deberá resolverse judicialmente si las partes no alcanzan un acuerdo.
Las medidas provisionales durante el divorcio
Uno de los aspectos más importantes de un divorcio contencioso es que el procedimiento puede prolongarse durante un tiempo. Sin embargo, determinadas cuestiones familiares no pueden quedar sin regulación hasta que se dicte sentencia.
Por ello, la legislación prevé la posibilidad de adoptar medidas provisionales.
Estas medidas permiten regular temporalmente cuestiones como:
- La guarda y custodia de los hijos.
- El régimen de convivencia o visitas.
- El uso de la vivienda familiar.
- La contribución a las cargas familiares.
- La pensión de alimentos.
- Otras cuestiones urgentes relacionadas con la situación familiar.
Las medidas provisionales pueden solicitarse antes de presentar la demanda o una vez iniciado el procedimiento, dependiendo de las circunstancias. La Ley de Enjuiciamiento Civil regula esta materia en los artículos 771, 772 y 773.
Es importante comprender que estas medidas tienen carácter temporal. Su finalidad es proporcionar un marco de estabilidad mientras se tramita el procedimiento principal.
No obstante, pueden tener una importancia práctica considerable, especialmente cuando afectan a la organización cotidiana de los hijos.
La intervención del Ministerio Fiscal cuando existen hijos menores
Cuando existen hijos menores, el procedimiento tiene una dimensión adicional.
Las decisiones adoptadas por los progenitores no pueden analizarse exclusivamente desde la perspectiva de sus intereses individuales. Debe protegerse prioritariamente el interés de los menores.
Por este motivo, en los procedimientos que afectan a hijos menores interviene el Ministerio Fiscal en los términos previstos legalmente.
Su participación responde a la necesidad de velar por la protección de los intereses de los hijos cuando se adoptan medidas relacionadas con su guarda, convivencia, alimentos u otras cuestiones que les afecten.
Esto explica también por qué un divorcio con hijos requiere un análisis especialmente cuidadoso.
Las medidas familiares no deberían plantearse como una compensación entre los progenitores ni como una consecuencia del conflicto existente entre ellos. La cuestión principal debe ser determinar qué organización resulta más adecuada para los hijos atendiendo a las circunstancias concretas de cada familia.
La vista: el momento de defender las posiciones
Si las cuestiones controvertidas no se resuelven previamente mediante un acuerdo, el procedimiento continúa hasta la celebración de la vista.
En ella se practican las pruebas admitidas y las partes tienen la oportunidad de defender sus posiciones.
Dependiendo del caso, pueden intervenir:
- Los propios cónyuges.
- Testigos.
- Peritos.
- Profesionales especializados.
- Otros expertos cuya intervención resulte necesaria.
La prueba dependerá siempre de las cuestiones discutidas.
En algunos procedimientos puede ser fundamental la documentación económica. En otros, puede tener mayor relevancia la organización previa de los cuidados de los hijos o las circunstancias profesionales de los progenitores.
No existe una prueba universal que determine automáticamente el resultado de todos los divorcios.
Por este motivo, resulta esencial preparar el procedimiento desde el inicio y definir una estrategia probatoria coherente con las medidas que realmente se pretenden obtener.
¿Qué medidas decide el juez en un divorcio contencioso?
Cuando no existe acuerdo entre los cónyuges, corresponde a la autoridad judicial determinar las medidas que regularán la situación posterior al divorcio.
El Código Civil contempla que, en defecto de acuerdo o cuando este no sea aprobado, se adopten las medidas correspondientes respecto de los hijos, la vivienda familiar, las cargas del matrimonio, la liquidación del régimen económico cuando proceda y otras cuestiones relacionadas con la ruptura.
Entre las cuestiones que pueden ser objeto de decisión se encuentran:
Guarda y custodia
Debe determinarse cómo se organizará el cuidado cotidiano de los hijos.
Dependiendo de las circunstancias, puede establecerse un sistema de custodia exclusiva o compartida.
La decisión no debe basarse en fórmulas automáticas, sino en las circunstancias concretas de la familia y en el interés de los menores.
Régimen de convivencia y comunicación
Cuando los hijos no conviven habitualmente con uno de los progenitores, es necesario establecer cómo se desarrollarán las relaciones y los periodos de convivencia.
Es habitual regular fines de semana, periodos intersemanales, vacaciones y fechas especiales.
Pensión de alimentos
La resolución puede establecer la contribución económica que corresponde a cada progenitor para atender las necesidades ordinarias de los hijos.
La cuantía debe analizarse atendiendo, entre otros factores, a las necesidades de los menores y a la capacidad económica de los progenitores.
Uso de la vivienda familiar
La ruptura puede obligar a determinar quién continuará utilizando temporalmente la vivienda familiar.
Esta cuestión puede depender de diversos factores, especialmente cuando existen hijos menores.
Pensión compensatoria
Cuando la ruptura produce un desequilibrio económico relevante para uno de los cónyuges en los términos previstos legalmente, puede plantearse la procedencia de una pensión compensatoria.
Su reconocimiento no es automático y requiere analizar las circunstancias concretas del matrimonio y de los cónyuges.
La sentencia de divorcio
Una vez finalizada la tramitación del procedimiento, se dicta sentencia.
La resolución declara el divorcio y establece las medidas definitivas correspondientes a las cuestiones que hayan sido objeto de controversia.
Es importante distinguir entre la declaración del divorcio y las medidas que regulan sus consecuencias.
En la mayoría de los procedimientos contenciosos, el conflicto real se centra precisamente en estas últimas.
La sentencia puede regular aspectos que tendrán efectos durante un periodo prolongado de tiempo. Por este motivo, conviene analizar cuidadosamente su contenido y las consecuencias prácticas de cada medida.
Las medidas definitivas pueden ser modificadas posteriormente cuando se produzca una alteración sustancial de las circunstancias, conforme al procedimiento legalmente previsto.
¿Cuánto tarda un divorcio contencioso?
No es posible establecer una duración idéntica para todos los procedimientos.
El tiempo necesario depende de numerosos factores:
- La carga de trabajo del órgano judicial.
- La complejidad del conflicto.
- El número de cuestiones controvertidas.
- La necesidad de practicar determinadas pruebas.
- La intervención de peritos.
- La existencia de incidencias procesales.
En general, un divorcio contencioso suele requerir más tiempo que uno de mutuo acuerdo porque exige una tramitación contradictoria y, en muchos casos, la celebración de una vista.
Por ello, cuando existe una posibilidad real de alcanzar acuerdos, resulta conveniente valorar si la negociación puede evitar que determinadas cuestiones lleguen a juicio.
Esto no significa aceptar acuerdos perjudiciales por el mero objetivo de terminar rápidamente. Significa analizar con criterio si el coste económico, emocional y temporal del litigio resulta proporcionado a las cuestiones realmente discutidas.
¿Puede convertirse un divorcio contencioso en un divorcio de mutuo acuerdo?
Sí. El hecho de iniciar un procedimiento contencioso no impide que las partes alcancen posteriormente un acuerdo.
De hecho, en ocasiones la negociación evoluciona durante el procedimiento.
Puede ocurrir que inicialmente existan posiciones muy alejadas, pero que, después de conocer las pretensiones de ambas partes o de analizar la documentación disponible, se alcance una solución consensuada.
También es posible que el acuerdo afecte únicamente a algunas cuestiones y que permanezcan otras pendientes de resolución.
Mantener abierta la posibilidad de negociar puede ser útil, especialmente cuando existen hijos y será necesario mantener una relación parental después del divorcio.
La importancia de una buena estrategia desde el inicio
Un divorcio contencioso no debería abordarse únicamente desde una perspectiva procesal.
Antes de presentar una demanda conviene identificar cuáles son realmente las cuestiones esenciales.
No todos los desacuerdos tienen la misma importancia ni justifican el mismo esfuerzo judicial.
Una estrategia adecuada debe responder a preguntas concretas:
- ¿Qué medidas son realmente prioritarias?
- ¿Qué pruebas existen para fundamentarlas?
- ¿Qué riesgos presenta cada pretensión?
- ¿Existe margen para un acuerdo parcial?
- ¿Qué consecuencias puede tener el procedimiento para los hijos?
- ¿Es necesario solicitar medidas provisionales?
En los procedimientos de familia, las decisiones adoptadas durante el divorcio pueden afectar a la organización familiar durante años.
Por eso, la preparación previa y la definición de una estrategia realista son tan importantes como la propia celebración del juicio.
En resumen
El divorcio contencioso es la vía necesaria cuando los cónyuges no consiguen alcanzar un acuerdo sobre las consecuencias de la ruptura.
El procedimiento comienza con una demanda, continúa con la contestación del otro cónyuge y puede requerir la adopción de medidas provisionales mientras se tramita el proceso. Si no se alcanza un acuerdo, las cuestiones controvertidas se resuelven mediante la práctica de prueba y la correspondiente sentencia.
Cuando existen hijos, las decisiones relativas a su cuidado, convivencia y necesidades económicas adquieren una importancia especial.
Aunque el procedimiento contencioso implica una mayor intervención judicial, iniciar esta vía no significa que desaparezca cualquier posibilidad de acuerdo. La negociación puede continuar durante la tramitación.
El objetivo debe ser siempre identificar las medidas realmente necesarias y afrontar el procedimiento con una estrategia jurídica adecuada a las circunstancias concretas de cada familia.